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Mirar a la República Dominicana con los lentes de la italianidad

A mediados de abril fue publicado en Santo Domingo el libro “El legado italiano en República Dominicana. Historia, Arquitectura, Economía y Sociedad”, una compilación de ensayos escritos por investigadores e intelectuales italianos y dominicanos acerca de la historia de la relación entre los dos países. El libro se puede consultar gratuitamente en el sitio web ciaosantodomingo.com, y permitió la difusión en el público de la historia de italianos que participaron en la construcción de la República Dominicana. En estos días saldrá en todos los kioscos del país caribeño una colección de historietas inspiradas justamente en estas figuras de la historia italo-dominicana. Hablamos con el compilador e ideólogo de esta iniciativa, el embajador italiano en Santo Domingo, Andrea Canepari.

¿Cómo nació la idea del libro?

Creo que entre Italia y República Dominicana hay un grandísimo patrimonio cultural, de amistad, de oportunidades, que se alimenta justamente de nuestra comunidad italiana. Ni bien llegué en 2017 me di cuenta de que es parte del ADN identitario de este país. Hay una serie de figuras icónicas que sobresalen. Este año por ejemplo estamos celebrando el 200 aniversario del nacimiento de Juan Bautista Cambiaso, primer almirante de República Dominicana, el fundador de la marina militar, y estamos en una isla, que descansa en el Pantheon nacional, y era un mercante de Génova, ciudadano italiano y luego cónsul de Italia. Esta historia conmueve a los marinos, pero los demás no la conocen. Aquí la primera preocupación en la economía es la agricultura, y la gente queda admirada cuando se habla de Italia en este campo porque los salesianos enseñaron a los dominicanos a cultivar de manera científica y moderna la tierra. Los comerciantes genoveses hace trescientos años trajeron los capitales y la tecnología y se convirtieron en ítalo-dominicanos, contribuyendo al desarrollo. Hay una historia increíble, de un científico italiano, Ciferri, que vino y fundó el sistema de estudio de la agricultura y de la biología dominicana, y también en este caso se conmueve quien está en ese sector pero los demás no lo conocen. Lo mismo sucede con el primer obispo residente, un intelectual italiano que llegó hace 500 años. Fue el primero en defender a los indios. Hay una carta suya al Papa en la que cuenta que él. Con la espada en el puño, a caballo, de noche defendía a los indígenas contra el gobernador Español. Son historias increíbles, que si puestas todas juntas nos ayudan a comprender lo que ha hecho Italia aquí. Sin embargo nunca habían sido apreciadas ni comprendidas en toda su dimensión. Había llegado el momento de conocerlas, contarlas, estudiarlas científicamente. Porque estas son historias serias, la nuestra es una comunidad seria, y deben ser estudiadas y explicadas seriamente, con instrumentos serios. Insisto sobre la seriedad justamente para cambiar de página sobre muchos asuntos, y porque muchas oportunidades se abren cuando se da a conocer esta base que nos une. Por esto hacía falta un libro que juntara todos los estudiosos e intelectuales más importantes de este país. Y de este libro nacieron muchas iniciativas, todo el país vino detrás. El ministro de relaciones exteriores y el presidente del Tribunal Constitucional nos escribieron, el presidente de la República hizo una prefación las grandes familias, no sólo las italianas, patrocinaron, porque todos han querido sostener esta iniciativa. De esta necesidad nace este trabajo conjunto de la embajada con todas las instituciones, empresas, centros culturales, universidades. Los juntamos para hablar de Italia y de República Dominicana, todo junto.

¿Cuál es la actualidad de la comunidad italiana en República Dominicana?

Le voy a dar un ejemplo. El primer diario fundado hace 150 años en República Dominicana, el más prestigioso, fue fundado por una familia de comerciantes genoveses, los Pellerano, de Santa Margherita Ligure. El Listín Diario, del genovés “listin”, es decir pequeña lista, que ahora posee el primer grupo mediático del país. Imaginemos qué instrumento puede ser para nuestra comunidad. Aún siendo la primera familia más rica del país según Forbes, y poseer una de las fortunas más grandes de América Latina, cuando yo llegué los Pellerano no pertenecían a la Cámara de Comercio Dominico-Italiana. Ninguna de estas familias invertía en Italia, mientras lo hacían en España, en Inglaterra, en los Estados Unidos. No estudiaban en Italia pero iban a todo el mundo con becas muy importantes de su gobierno. Había algo que no funcionaba. Y era que las dos comunidades italianas, aquella que llegó ahora y la que lo hizo hace siglos, no se sentían una comunidad. Se sentían como dos grupos distintos, y nadie buscaba interactuar, aunque las oportunidades hubieran sido enormes. Entonces, también gracias a iniciativas como este libro, u otras propuestas culturales, o económicas realizadas en estos años, estas dos comunidades se unieron. Ahora tenemos una Cámara de Comercio Dominico-Italiana que, si antes no tenía entre sus miembros ninguna de las grandes empresas del país, hoy es la más grande, representa un porcentaje mayoritario del Producto Interno Bruto dominicano. Con ver eso basta para darse cuenta lo que representa nuestra comunidad más antigua y como esta dialoga con la nueva. Y todos juntos entienden que tienen una raíz común, que hay valores comunes que fueron transferidos a la República Dominicana que a su vez los hizo propios. Desde la independencia de la prensa a la importancia del compromiso en el trabajo, a la belleza y el arte. El palacio nacional de este país está inspirado en Italia y la Cúpula de San Pedro. En fin es una comunidad importantísima que no sabía que lo era. Ahora lo saben gracias a estas iniciativas y a un renovado orgullo, que no es hablar de italianidad como valor en sí que deba ser impuesto sino de la unión, de la cultura común que se gestó, de aquellas páginas que se escribieron juntos y de aquellas que podrán ser escritas. Está aumentando la conciencia de lo que se es y de lo que se podrá hacer. Porque además los italianos siempre eligieron sostener este país en cada momento crucial. Este primer almirante era un comerciante que ha puesto a disposición sus naves, su vida, sin pedir beneficios a cambio, sólo porque creía en la República Dominicana. Son historias generosas, lindas. También para República Dominicana. Porque muestran que además de las playas, es un lugar donde se escribieron páginas importantes de la historia mundial que no se conocen, pero que a través de los lentes de la italianidad se pueden entender. Entonces esta comunidad es fundamental, y ahora se está reconciliando con su pasado para ir hacia el futuro.

¿Cree usted que se trate de una experiencia que pueda proponerse en otros países de América Latina?

Pienso que este es un modelo exportable hacia cualquier latitud en la que haya una comunidad y una historia italiana. De esta conciencia hay luego un florecimiento muy virtuoso. Del libro nosotros hemos creado por ejemplo historietas de estos personajes icónicos y distribuimos ya 25.000 en las escuelas y el próximo miércoles saldrán otras 200.000 copias en dos suplementos quincenales. Para nosotros eso significa llegar no sólo a las élites sino al público en general. Otra modalidad para hacer conocer estas historias fue la creación de breves videos de un minuto que cuentan las historias fruto de esta investigación y que muestran fotos tanto de República Dominicana como de los lugares de origen de estos ítalo-dominicanos. Para mostrar dónde nacieron, aquella Italia que dejaron, y que es una Italia sorprendente, porque muchas veces en el mundo se hace hincapié en aquella gran migración de finales del siglo XIX y comienzos del XX, que fue una contribución importante al desarrollo de muchos países en el continente americano; pero hay una migración antecedente, muy diversa. A través de estas fotos se invita por un lado a un turismo de retorno, pero por el otro se quiere mostrar de dónde vienen estas personas, esta nuestra colectividad, generando orgullo y conciencia acerca de la solidez de estos lazos con el país de donde vienen. Y todo esto ayuda a generar intercambios, entusiasmo, y no es un trabajo étnico, por eso se puede replicar. Uno de los primeros en sostener todo este trabajo que hemos hecho, además de las autoridades y las universidades, fue un gran empresario del sector de la comunicación de orígenes españoles. Su familia dejó Asturias hace más de un siglo, y sin embargo comprendió inmediatamente que a través de estos lentes de la italianidad se elevara el nivel internacional del país donde su familia está hace más de cien años. Y además son iniciativas casi autofinanciadas, con patrocinios muy consistentes del sector privado, además de contribuciones por parte de las instituciones culturales involucradas. En nuestro caso tuvimos una ayuda importante desde el ministerio de exteriores de Italia, que financió el proyecto de las historietas, porque llevarlo a cabo a nivel profesional es muy costoso además de requerir mucho esfuerzo.

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Federico Larsen