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Sorpresa: el lider sindical de izquierda a la segunda vuelta presidencial

El líder sindical Pedro Castillo es la verdadera sorpresa de las elecciones presidenciales disputadas en Perú este domingo. Con su partido de extrema izquierda, Perú Libre, se colocó a la cabeza de los resultados de la primera vuelta con el 18% de los votos, y deberá presentarse en el balotaje previsto para el 28 de julio próximo. Si bien los resultados oficiales aún no sean definitivos, con más del 90% escrutado la candidata Keiko Fujimoriaparece como la más probable oponente de Castillo con el 13% de las preferencias, seguida por su ex colaborador Hernando de Solo con el 12%.

Hijo de una familia campesina de la región de Cajamarca, Castillo llegó a la política nacional tras el larguísimo paro magisterial de 2017, que arrancó diferentes reivindicaciones gremiales al gobierno de entonces. El actual candidato a la presidencia lideraba una de las corrientes más aguerridas de la Federación Nacional de Educadores del Perú, que rechazaban las condiciones impuestas por el gobierno de Lima para la negociación, desautorizando la dirección nacional más moderada. Tras tres meses de huelga consecutivos, Castillo obtuvo una victoria redonda. Desde entonces el ex gobernador de Junin y secretario nacional del partido de la extrema izquierda Perú Libre Vladimir Cerrón Rojas, lo quiso como candidato, vista también la prohibición de postularse dictada en su contra tras una condena por supuestos hechos de corrupción.

En las encuestas que antecedieron el voto del domingo Castillo jamás superó el 6% de intención de coto, considerado inclusive un resultado por encima de las expectativas para este pequeño partido sostenido por sindicatos de base, organizaciones campesinas e indígenas. Su principal eje de campaña es la reforma de la constitución peruana, emanada bajo el régimen de Alberto Fujimori en 1993 y la creación de una asamblea constituyente para la fundación de un “estado socialista”. De confirmarse que la hija del ex dictador será su rival en la segunda vuelta, la elección presidencial peruana se dirimirá entre dos extremos del arco político.

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