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“Nadie creía que el poder judicial en Colombia pudiera iniciar una causa seria contra Uribe”

Ivan Cepeda es el senador colombiano que inició en 2014 el proceso que el pasado 4 de agosto culminó con el pedido de detención preventiva del ex presidente Álvaro Uribe. En aquel momento propició una serie de debates parlamentares a partir de la presentación de la investigación titulada “Álvaro Uribe Vélez: narcotráfico, paramilitarismo y parapolítica”. Allí Cepeda  presentó el testimonio de cuarenta personas ligadas a los más terribles crímenes cometidos en Colombia desde la década de los 80, que aseguraban poder vincular al ex presidente Uribe con aquellos hechos. En particular, Juan Guillermo Monsalve, quien había sido mayordomo de Uribe, aseguró que el ex presidente participó de la fundación del grupo paramilitar Bloque Metro de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) cuando era gobernador de Antioquia.

Álvaro Uribe decidió denunciar a Cepeda, acusándolo de haber presionado y sobornado a esos testigos para que declararan el falso en su contra. Pero la Corte Suprema de Justicia, único órgano que puede juzgar a un senador en Colombia, revirtió la acusación, y dictó el arresto de Uribe por sobornar a los testigos llamados en causa por Cepeda para que se retraten.

Hijo de Manuel Cepeda Vargas, dirigente de la Unión Patriótica asesinado por paramilitares en 1994, Ivan Cepeda es hoy uno de los referentes del movimiento de víctimas de la violencia estatal en Colombia.

 

- La decisión de la justicia abarca actos que el ex presidente habría cometido tras su interpelación, y no las acusaciones que usted le movió. ¿Cree que ahora podría avanzarse sobre esos asuntos?

- Como ocurre siempre en estos procesos judiciales, estos son caminos que hay que ir recorriendo con mucha serenidad y paciencia. En los cuales pequeños pasos se van convirtiendo poco a poco en victorias, y pequeñas victorias se van convirtiendo al final en el triunfo de una causa, que en este caso es la de la verdad y la justicia. Nadie daba realmente crédito a que el poder judicial en Colombia pudiera iniciar una causa seria contra Uribe. Y todos esos debates que hicimos en el congreso y esos testimonios que fueron aportados a la justicia, provocaron que la reacción de Uribe fuera una acusación ante la Corte Suprema en mi contra. Y después de años de estar controvirtiendo los falsos testigos que él presentó ante la Corte, se llegó al momento en el cual la Corte lo citó a una indagatoria. Un hecho inédito que un ex presidente de la República fuera interpelado por jueces. Y después de ese primer hito que parecía inverosímil, hemos llegado al punto que se logró lo que realmente era pensado como un imposible, que la justicia le dictara una orden de detención. Hemos ido franqueando poco a poco esos umbrales y derrumbando esos mitos. Y si eso ha sido posible, a mi no me cabe duda que es posible que la justicia llame a Uribe ante un tribunal, a un juicio, y que algún día de una sanción. Y que pueda ser una sanción por hechos que son muy graves pero que no son los mas graves. Pero pueden dar lugar a causas en las que se termine por investigar los problemas de fondo. Delitos que van desde conformar grupos paramilitares hasta haber participado directamente en hechos criminales. Pero eso es un camino. Y repito, ese camino se recorre con perseverancia con tranquilidad, con disciplina.

 

-¿Esta causa entonces puede enfrentarse a presiones y retrasos?

-A toda clase de presiones y acusaciones. Este proceso en el que yo estoy tiene que ver con que Uribe me acusó, y presentó a 22 falsos testigos en mi contra. Es decir que todo este proceso tiene que ver con una lucha formidable por demostrar que ninguno de esos testigos era convincente. Y que la acusación que me hacía de estarlos sobornando y de estarlos induciendo a que revelaran una serie de cosas sobre Uribe, eran acusaciones falsas. Y eso ha sido un trabajo formidable. Pero ahora las presiones ya no solamente son sobre mi o mis abogados o mi familia o los defensores de derechos humanos sino que son sobre la propia Corte Suprema, que es la que tuvo la entereza, la valentía de haber dado ese paso que se consideraba imposible. Todos los poderes económicos, políticos e incluso militares, comienzan a intentar moverse para que este paso se frustre. Pero ya en este momento estamos en una fase en la cual se comienzan a dar situaciones que difícilmente se puedan revertir. Lo de ayer ya es un hecho. Y vamos a ver hasta adonde se nos permite avanzar en otras decisiones fundamentales.

 

-En las últimas semanas se hizo muy famosa en América Latina la web-serie “Matarife”, que cuenta justamente los supuestos vínculos de Uribe con narcotráfico y paramilitarismo. ¿Está cambiando la visión de la ciudadanía sobre este pasado reciente?

-Yo creo que está definitivamente surgiendo una consciencia y una memoria histórica, especialmente en los jóvenes, sobre lo que ha ocurrido durante tantas décadas en Colombia. Eso tiene que ver con un trabajo de documentación, de denuncia, de perseverancia en que haya justicia, que era una labor que originariamente la emprendimos las víctimas y los defensores y defensoras de derechos humanos, hoy se ha convertido poco a poco en un movimiento en el cual hay mucha ciudadanía. Y que tiene formas de expresión como la que usted acaba de señalar. Ahora ya hay una serie en la que se dicen cosas, y se revelan asuntos que antes se decían en voz baja, y que difícilmente se puedan ahora controlar y censurar. El formato de esa serie es un formato que escapa a la censura: circula por las redes sociales, no tiene un foco o punto central de emisión, sino que tiene múltiples lugares desde donde se emite, y es prácticamente indetectable donde están ubicados los lugares de emisión. Así que eso está produciendo un revuelo. Porque se está haciendo viral y eso permite que sobre todo los jóvenes tengan acceso a esos capítulos de la historia que se han querido callar, minimizar, justificar o edulcorar, y que ahora comienzan a aparecer en toda su crudeza

 

-¿Este proceso puede llegar a repercutir sobre la política colombiana?

-Yo creo que si. Lo que pasa es que estos procesos son difíciles y se dan en medio de luchas formidables. Y a veces se tiende a pensar que no avanzan. Pero lo que hemos estado viendo en estos cuatro años son hechos inéditos. La formaciones de oposición y de izquierda han obtenido votaciones inéditas, la ciudadanía ha salido a las calles a movilizarse, y se están produciendo hechos judiciales como el que estamos comentando. Así que sin ningún triunfalismo y sin ninguna arrogancia por su puesto, es verificable y constatable que en en Colombia las fuerzas progresistas están avanzando.

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