Venezuela, porque esta vez las negociaciones podrían tener éxito

di Antonella Mori

Han pasado nueve meses desde que Juan Guaidó se declaró presidente interino de Venezuela, un papel que ha sido reconocido por unos cincuenta países. Han sido meses llenos de eventos y enfrentamientos, pero eso no ha llevado al cambio deseado: Nicolás Maduro sigue siendo el presidente de facto de Venezuela. Las negociaciones entre representantes de Maduro y de la oposición, bajo el liderazgo del gobierno noruego, se interrumpieron, pero continúa el esfuerzo de la Unión Europea para apoyar una solución pacífica y democrática de la crisis, a través del Grupo de Contacto Internacional, en el que también participa Italia.

El Grupo de Contacto Internacional, establecido en enero de 2019, trabaja para encontrar una solución pacífica a la crisis política venezolana. Sus miembros incluyen la Unión Europea y ocho de sus estados miembros - Francia, Alemania, Italia, los Países Bajos, Suecia, Portugal, el Reino Unido y España - y cinco países latinoamericanos - Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Panamá y Uruguay. El Grupo de Contacto Internacional, por lo tanto, representa todas las posiciones: desde los partidarios de Maduro, como Bolivia, hasta los países que, aunque juzgaron las elecciones presidenciales pasadas como no legítimas, no reconocieron a Guaidó, como Italia, y a los países que reconocieron a Guaidó como presidente interino. El Grupo de Contacto Internacional insiste en la importancia de que la solución sea "venezolana", no impuesta desde afuera. El objetivo es llegar a elecciones presidenciales libres y justas, a través de un proceso pacífico y democrático. Este proceso requiere que se restablezca la democracia en todas sus dimensiones, desde el estado de derecho al respeto de los derechos humanos, desde la separación de poderes al cumplimiento del mandato constitucional de las instituciones del país, a partir de la Asamblea Nacional elegida democráticamente. El 23 de septiembre de 2019, la Alta Representante de la UE, Federica Mogherini, presidió la cuarta reunión ministerial del Grupo de Contacto Internacional al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Mogherini anunció que, junto con el ACNUR y la OIM, la UE organizará una conferencia internacional de solidaridad sobre los refugiados venezolanos y la crisis migratoria en Bruselas los días 28 y 29 de octubre de 2019.

Para muchos, el camino de negociación es inútil, porque ya fracasó en 2016 y en 2018, para otros es incluso dañino porque solo sirve para perder el tiempo. Sin embargo, hay varios factores que dan esperanza de que esta vez las negociaciones puedan tener éxito, a diferencia de lo que sucedió en el pasado. De hecho, ambas partes tienen mayores incentivos para llegar a un acuerdo y evitar que la crisis económica y social continúe agravándose. Por un lado, los recursos financieros disponibles para Maduro continúan disminuyendo y la crisis económica y social empezará a erosionar el consenso residual para el partido chavista. La crisis económica, de hecho, es cada vez más profunda y no hay posibilidad de revertir este deterioro sin un cambio político, incluso si las sanciones económicas se aliviaran. De hecho, las sanciones impuestas por los Estados Unidos desde enero de 2019, a pesar de haber empeorado, no fueron la causa de la crisis venezolana, cuya responsabilidad recae principalmente en Maduro. Venezuela está en recesión con una alta inflación desde 2014 y, por lo tanto, la crisis comenzó antes de la imposición de sanciones estadounidenses. Además, es poco probable que continúen llegando recursos sustanciales de terceros países, como Rusia o China, o que el precio del petróleo aumente tanto como para compensar la caída en la producción de petróleo en Venezuela. Si, por otro lado, se convocaran elecciones en los próximos meses, el partido chavista podría esperar tener nuevamente un buen resultado, porque podrían convencer fácilmente a sus partidarios de que la culpa de la crisis económica es de los "imperialistas estadounidenses" y de sus sanciones y probablemente se beneficiarían de las dificultades de la oposición, que sigue siendo fragmentada. Por otro lado, la oposición debe aceptar sentarse a la mesa con los representantes chavistas, porque los intentos de Guaidó de tomar el lugar de Maduro han fracasado sobre todo porque Maduro todavía tiene el apoyo de los militares y de parte de la población. Incluso para la oposición esperar demasiado antes de llegar a un acuerdo con el partido chavista tiene un costo: cuanto más espere, peor será la situación económica y más lento y más difícil será salir de la crisis para un nuevo gobierno. El apoyo internacional a las negociaciones es importante para ambas partes para garantizar elecciones presidenciales transparentes y supervisadas internacionalmente y fortalecer las instituciones públicas democráticas, a fin de facilitar un proceso de reconciliación nacional.

Mientras se esperan avances en las negociaciones, el pueblo venezolano continúa sufriendo la falta de géneros de primera necesidad, la inflación galopante, el crimen y la violencia. Según el reciente informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, en Venezuela existe una grave situación de violaciones de los derechos humanos, erosión del estado de derecho y desmantelamiento de las instituciones democráticas en el país. Más de cuatro millones de venezolanos ya han abandonado el país (datos del ACNUR) y muchos otros continuarán haciéndolo. No es fácil ser optimistas sobre Venezuela, pero quizás esta vez la oposición y los chavistas lograrán negociar seriamente para encontrar una solución pacífica, democrática y compartida, porque el statu quo político sería una alternativa peor para todos.

Autora: Antonella Mori

Universidad Bocconi e ISPI

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